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¿Cómo mejorar el comportamiento de tus hijos en casa? ¿Funciona la Psicología Infantil?

El momento que estamos viviendo debido a la pandemia por COVID-19, ha supuesto un cambio radical para la organización, las rutinas y los hábitos familiares en nuestros hogares.

Todo esto unido al estrés que produjo para los padres intentar “adoptar el rol de docente” y convertir “la casa en una escuela” durante el confinamiento, ha originado importantes desencuentros en la convivencia familiar y ha aumentado considerablemente el estrés ante esta situación.

Conviene subrayar que estar las 24 horas del día en casa con nuestras familias a la espera de comenzar el curso escolar, ha disparado las consultas psicológicas a causa de los problemas de insomnio, la incertidumbre y la preocupación que todo esto genera en esta realidad en la que estamos inmersos.

Todo esto unido al teletrabajo que tienen que cumplir los adultos diariamente o las diferentes situaciones laborales tan preocupantes de muchas familias, complica la convivencia familiar en casa y la frustración de no poder hacer otra cosa que dejarse llevar día a día ante tanta incertidumbre.

Teniendo en cuenta lo comentado, considero un error intentar por todos los medios que los menores realicen las tareas académicas diariamente e intentar simular un horario escolar en casa, ya que estamos en un momento delicado en el que principalmente hay que dar apoyo emocional a los menores y ayudarles a entender que estamos en una tesitura en la que debemos disfrutar más que nunca de la familia y por supuesto, pasar tiempo de calidad.

En consideración con lo expuesto, las tareas escolares hay que tomarlas como un momento del día divertido en el que van a repasar lo que han trabajado durante el curso escolar, y por supuesto, hay que ser flexibles ante las circunstancias de cada familia, ya que somos conscientes de la brecha digital y la diferencia de recursos en los hogares.

Por lo tanto, los docentes tenemos que proponer diferentes tareas teniendo en cuenta la diversidad de alumnado, con la finalidad de ofrecer recursos amenos, divertidos y de repaso, pero principalmente ofreciendo apoyo emocional a las familias para proporcionar un acompañamiento importante en este proceso.

Teniendo en cuenta esto, como psicóloga, maestra y madre, me parece muy interesante no entrar en discusiones constantes con los hijos y conseguir diferenciar el tipo de comportamiento de los menores, clasificándolos en las conductas que debemos corregir al instante, los comportamientos negociables y los intranscendentes, para conseguir una convivencia positiva en el hogar y una mejora de las rutinas y las relaciones personales en el hogar, principalmente para no caer en los constantes castigos, gritos y en el descontrol emocional que empeoran la situación.

En consideración con lo comentado, quisiera compartir paso a paso unas pautas para una mejor convivencia, basadas en la psicología cognitiva y la disciplina positiva con los que se obtienen resultados fantásticos.

Primero quisiera resumir un estudio que se llevó a cabo hace 25 años en 3.000 hogares americanos, donde colocaron cámaras de vídeo en las casas de los sujetos, con la finalidad de analizar la forma en la que se comunicaban los diferentes miembros del núcleo familiar y así estudiar la relación que tenía el estilo de comunicación con los problemas de convivencia.

Los resultados fueron asombrosos, ya que en una hora los adultos daban entre 50 y 100 órdenes a los menores para corregir su comportamiento.

Se detectó que continuamente los padres y las madres llamaban la atención sobre infinidad de comportamientos utilizando expresiones como: ¡siéntate bien!, no cojas eso, así no se hace, ¡no pegues!, no insultes, deja a tu hermano, ¡lávate los dientes bien!, quita los pies del sillón, ¡no grites!…

Los resultados obtenidos corroboraron que los menores se acostumbran a esa forma de comunicación y asimilan que continuamente se les corrige y que no pueden diferenciar entre conductas intolerables y conductas insignificantes.

Al corregir todos los comportamientos de la misma manera e intensidad, generamos en el menor un efecto plano, por lo que no prestan atención ya que igualamos todas las conductas, así que no aprenden a diferenciar la gravedad de cada situación.

En consecuencia con lo comentado, te planteo “La estrategia de los tres cestos”.

Para comenzar a trabajar la convivencia positiva, tenemos que coger lápiz y papel, siempre me gusta recalcar que lo que no se escribe no existe y si nos planteamos un buen objetivo podemos conseguir mejores resultados.

En la hoja tenemos que dibujar tres cestos donde vamos a empezar a poner diferentes conductas y a clasificarlas. Por supuesto, es importante que los adultos que convivimos en la misma casa tenemos que ponernos de acuerdo al respecto para conseguir el objetivo propuesto entre todos.

El primer cesto es el de las conductas intolerables, donde colocaremos los comportamientos que hay que corregir al instante, como pueden ser: agresividad, gritos, faltas de respeto… es importante poner pocas conductas, pero que sí o sí queremos corregir.

En el segundo cesto vamos a incluir las conductas negociables, como podrían ser: tener alimentación saludable casi todos los días, lavarse los dientes mínimo una vez al día, dormir a una hora más flexible… cada familia escribe los comportamientos que puede negociar sin ser tan estrictos.

Y por último, en el ceso de las conductas intranscendentes, son aquellas que no son graves y que según la edad del menor, sabemos que pueden aprenderla más adelante sin necesidad de corregirla constantemente, como puede ser: jugar un ratito más, saltar en casa, ver la tele más tiempo, hacer las tareas más tarde…

Según hayamos organizado nuestros cestos incluyendo los comportamientos que hemos considerado, es interesante utilizar técnicas de negociación, corregir de forma amable pero firme, poner los límites claros, pero todo ello sin necesidad de caer en el castigo ni en el grito.

Si los adultos tenemos claros los límites que queremos poner, lo estaremos haciendo muy bien y siempre es interesante utilizar juegos, recompensas, economía de fichas, halagos, palabras bonitas y por supuesto una gran dosis de cariño, teniendo en cuenta siempre que lo afectivo es efectivo.

Con este tipo de dinámicas empezaremos a darnos cuenta de la mejoría en la convivencia y le estaremos dando la oportunidad a los menores de sentirse más realizados y por supuesto, contribuiremos en mejorar su autoestima.

En consideración con lo comentado, quisiera hacer un llamamiento a la tranquilidad y al sentido común, ni los padres son docentes, ni las casas escuelas, es el momento de animar a las familias y a los niños, porque lo más difícil ya lo han conseguido y han demostrado ser unos verdaderos campeones en esta experiencia que nos ha tocado vivir.

También sabes que quiero ayudarte de forma personalizada y a tu ritmo con mi curso “El Método Educar en Positivo, habilidades básicas” para que adquieras herramientas, alternativas y estrategias eficaces para mejorar considerablemente la convivencia en tu hogar.

En resumen, nos tendremos que organizar según lo que vaya ocurriendo y adaptándonos a las circunstancias, pero lo más interesante del ser humano es la plasticidad cerebral y la capacidad de adaptación al medio, por lo que sé que lo conseguiremos y saldremos reforzados de todo esto, porque “a veces se gana pero siempre se aprende”.

Eso sí, debemos actuar con serenidad, optimismo y tener seguro que todo va a salir bien.

Mucho ánimo familias.

 

Cómo eliminar cánones de belleza desde la infancia

Esta entrevista me hace especial ilusión porque ha unido mis dos pasiones, la educación y el movimiento #bodypositive.

Yurena Ramos, una compañera de estudios desde el colegio que luego el conservatorio, magisterio y demás formaciones han hecho que nos conozcamos en profundidad.

En la entrevista que hicimos en un video en directo desde nuestro instagram quisimos dar a conocer actividades a docentes y familias para educar en positivo, educar la autoestima de nuestros pequeños y conseguir que tengan un buen autoconcepto y una aceptación de sí mismos, ya sea interior como su cuerpo.

Puedes ver el artículo original aquí.

La economía de fichas

“La economía de fichas” es una técnica psicológica de modificación conductual que se basa en los principios del condicionamiento operante, utilizada normalmente con niños para reforzar y animar a que realicen determinadas conductas socialmente deseables, seleccionadas y definidas. Generalmente se trata de conductas que el niño no realizaría espontáneamente, al menos no tan a menudo como quisiéramos.

Esta técnica está basada en los estudios del pedagogo Joseph Lancaster en el siglo XIX y consiste en la entrega de reforzadores positivos (fichas, pegatinas o puntos) de manera continuada a la aparición de la conducta esperada. Ha sido muy utilizada en el programa de televisión “Supernanny”, en el que la psicóloga Rocío Ramos Paul asistía a diferentes casas para observar la conducta de los niños y preparaba un tablero con dibujos y pegatinas para ir modificando la conducta hasta conseguir los resultados deseados.

1. La técnica paso a paso

17-IMG 20181009 130302Al principio se define una serie de conductas que queremos conseguir en el niño, por ejemplo, levantar la mano para pedir turno de palabra, hablar bajito o atender en silencio, bajar en fila al patio… Igualmente se define el ”reforzador simbólico” que vamos a dar cuando el niño realice la conducta que queremos (por ejemplo, unas fichas, un positivo dibujado en un tablero, pegatinas…). También se acordarán las reglas y las condiciones para el intercambio. Por ejemplo, si los alumnos consiguen de lunes a viernes cinco puntos, el viernes pueden hacer una sección de papiroflexia, bailar una canción, hacer un juego en clase o tener unos minutos más de recreo…

Lo ideal para aumentar la motivación en el aula es que los alumnos elijan la recompensa a alcanzar, teniendo en cuenta sus gustos y las edades de los niños. Eso sí, no se recomiendan golosinas ni comida, siempre es mejor que sean actividades en gran grupo para mejorar la inclusión y la convivencia en el centro.

Al iniciarse el sistema de “economía de fichas” debe reforzarse continuamente, es decir, entregando una ficha inmediatamente después de la conducta deseada. Cuando la conducta ya se ha adquirido y se emite de manera más estable, deberá reforzarse de modo intermitente, de modo que los intervalos de intercambio se irán espaciando en la medida en que la conducta se consolide.

“La economía de fichas” es muy efectiva, aunque hay que tener cuenta que puede haber dos trampas al utilizarla.

2. Posibles trampas

La primera trampa es que al principio el niño puede intensificar la conducta que queremos cambiar, ya que siempre intentará cumplir con su rol y con las expectativas sobre él que tienen los demás. El alumno puede detectar que estamos cambiando sus esquemas y nuestras expectativas, por lo que puede poner resistencia al cambio. Por ejemplo: el gracioso tiene que continuar haciendo sus gracias sea como sea, el que interrumpe tiene que hacerlo sí o sí, el que no trabaja tiene que continuar con su papel… Por eso al principio se intensifica la conducta, pero hay que seguir con la técnica y solo reforzar las conductas deseadas.

Y la segunda trampa es que puede reaparecer después de un tiempo la conducta negativa de forma espontánea y es importante saberlo, para no pensar que “la economía de fichas” no funciona, por lo que hay que continuar reforzando sólo la conducta que consideramos acertada y queremos que repita.

3. Materiales a utilizar

Lo ideal y más acertado es modificar dos o tres conductas por trimestre y, para conseguir la motivación durante todo el curso, es interesante preparar diferentes materiales. Por ejemplo, plastificar una cartulina donde aparezcan los números de lista y cada día ir añadiendo positivos con un rotulador de pizarra. También se pueden repartir monedas de arcilla que los educandos van acumulando durante la semana. Además, se puede hacer por grupos cooperativos repartiendo tarjetas, gomets, pegatinas… Otra alternativa muy interesante es que podemos utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) mediante la aplicación ClassDojo. Dicha App es muy atractiva visualmente y los niños pueden elegir su propio avatar e incluso utilizar la aplicación para la comunicación directa con las familias, consiguiendo un trabajo escuela- familia más efectivo.

18-IMG 20190204 083822Yurena Ramos ha utilizado durante 15 cursos escolares esta estrategia y otras, consiguiendo una convivencia positiva, una alta motivación en el alumnado y la inclusión de los educandos en el aula. Considera que su experiencia es perfectamente extrapolable a cualquier centro escolar, por lo que ha querido compartirla en este artículo didáctico y divulgar las buenas prácticas educativas.

“La economía de fichas” es una estrategia de modificación de conducta que funciona perfectamente en el aula, ya que se refuerza constantemente la buena conducta, poniendo el foco de atención en lo positivo y no en lo negativo, como es habitual en el ser humano. Esa es la clave del éxito.